La planta nuclear de la profundidades

Autor

Nahuel Riveros (2°4°)

Encuadre científico/industrial

Ética y medio ambiente. Catástrofes naturales. ¿Podemos seguir avanzando en la construcción de fábricas e industrias sin tener en cuenta un marco de naturaleza apropiado, dejándonos llevar por la ambición de producción y consumo? ¿cuál es el límite que la naturaleza nos obliga a respetar? ¿cuáles son las posibles consecuencias que nuestro codicia acarrea?. Esas son el tipo de preguntas a las que Nahuel Riveros nos acerca con su relato.

Cuento

Hace mucho tiempo se hizo una planta nuclear muy cerca del mar. Era enorme, tenía más de diez mil obreros. Lo que hacían era trabajar con los químicos más potentes.

Un día, muy lluvioso, sonó la alarma por tsunami.

Algunos sectores de la planta nuclear quedaron desiertos, cosa que era un peligro, porque si hubiera una fuga de algún químico nadie se daría cuenta y podría contaminar toda la planta nuclear e incluso más. Los trabajadores estaban asustados, se sentía como las olas del mar chocaban contra las paredes de la planta.

Algunos trabajadores del turno se reunieron en la sala de máquinas, por las dudas de que pasara lo peor. Sabían que la planta nuclear no estaba en las mejores condiciones.

Los dueños habían pagado varias veces para que no vayan a inspeccionar el lugar.

Llegó el tsunami. Era más grande de lo que se esperaba, casi rompe toda la planta. Algunos sectores quedaron totalmente destruidos.

Cuando parecía que nada peor podía pasar, se derrumbó el piso. Cayeron a las profundidades del mar. El agua se volvió verde, totalmente contaminada. Los únicos que quedaron vivos fueron los que se juntaron y se encerraron en un sector con puertas blindada.

De repente se escucharon golpes en la puerta. Nadie que quisiera entrar desde afuera por la fuerza, podría entrar. Pero era como si lo que estuviera golpeando sabía que tenía que entrar por ahí, un trabajador dijo:

-¿Y si son rescatistas?

Con la fuerza de varios trabajadores lograron abrir la puerta. No había nadie y estaba todo inundado. Cerraron la puerta inmediatamente, pero algo entro... era el cuerpo de una persona, además de varios peces muertos. Revisaron el cuerpo y era uno de los operarios más importantes de la planta nuclear. Su cuerpo estaba muy verde, con muchas deformaciones en su cara.

Para la sorpresa de muchos su corazón seguía latiendo. Era increíble cómo después de estar tantas horas bajo el agua sin respirar, seguía vivo. Al rato despertó enfurecido !QUERíA MATAR A TODOS¡ Como si no fuese él, empezó a saltar para todos lados. Tenía una agilidad impresionante, descomunal. Lo intentaron parar entre siete compañeros y no pudieron. Por acción de los químicos y el agua él había mutado. Iba mordiendo a todas las personas. A cada persona que mordía se iba volviendo verde hasta que terminaba muriendo por no aguantar la radiación.

Al ver que no podían contenerlo intentaron dialogar

- ¿Por qué haces esto, qué te hicimos? solo queremos salir de acá sanos y salvos -dijo un trabajador

-Los estoy ayudando a convertirse en super humanos, así como yo. La única forma de salir con vida de acá es mutar, el único problema es que ya nunca volverán a ser los mismos, si mutan, perderán todo lo que tenían hasta hoy, familia, hogar, trabajo. Pero si prefieren no mutar, morirán aquí, porque es imposible escapar sin los poderes de la mutación.

-¡NO!¡NOS ESTAS MATANDO A TODOS! Mira como te dejo la radiación, tuviste suerte de que tenés un cuerpo resistente y no te mató, pero nosotros no podemos aguantar la radiación.

Al mutante no le importo, los iba mordiendo uno por uno. Los trabajadores intentaron detenerlo, organizándose pudieron rodearlo, le tiraron sus ropas de trabajo encima. Así no podía ver. Unos cuantos se subieron encima de él, pero nada lo detuvo. Logró escaparse y así fue exterminando a todas las personas que habían ido ese día a trabajar.

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