Los guantes

Autor

Daniel Vega (2°4°)

Encuadre científico/industrial

Manipulación responsable de herramientas industriales

Manejo consciente de nuevas tecnologías: ¿Hasta dónde somos capaces de controlar los efectos de los descubrimientos científicos? ¿cómo serán utilizados? ¿en manos de quién? ¿qué proyectamos en dichos descubrimientos? ¿Con qué fines y propósitos las grandes multinacionales y los países incentivan la investigación?

Daniel Vega nos propone en su cuento una mirada sobre ese tipo de preguntas ¿Hay responsabilidad en el manejo de las nuevas tecnologías?, ¿hay prudencia?, ¿hay actitud crítica frente a los avances?

Cuento

En una escuela técnica un chico tenía que soldar algo, pero le faltaban los guantes de protección. Sin el uniforme completo no debía hacer el trabajo, le decían siempre los profesores y el cartel de advertencia colgado a la entrada del taller. Decidió soldar igual, necesitaba entregar el trabajo esa misma tarde.

Volviendo en el colectivo sentía que en sus manos y brazos le crecía algo que daba dolor y picazón.

Entró a su casa y sin saludar a sus padres se fue directo a su cuarto. Miro sus brazos en el espejo,y se sacó la remera. Miró qué era aquello que le empezaba a picar y le estaban creciendo en forma de escamas como las de un animal. Tomó el celular, porque lo llamaba su compañera de colegio.Su compañera lo llamaba porque queria saber que le pasaba aquella tarde en taller, estaba como muy nervioso, como si no quisiera que nadie se de cuenta de algo. Tomo el celular y de repente el aparato quedó rostizado.

El chico no sabía lo que era y pensó “tengo que controlarlo, no quisiera lastimar a alguien”.

Salió de su cuarto y fue a tomar algo. Se puso una camiseta manga larga a pesar del calor para que sus padres no se den cuenta y no se asusten. Entonces tomó el vaso de agua y de repente su mamá le dice

-¿qué pasa hijo, por qué no saludaste, no dijiste nada al entrar y te fuiste como un loco a tu cuarto?

-Es que tenia que apurarme, mamá

-Por qué estás apurado?

El responde muy nervioso
-no sé La madre sonrie.

Después se sentó en el comedor de su casa y pensó en el momento que se había quemado y dijo “algo extraño tiene el taller de la escuela”. Entonces fue a averiguar qué era lo extraño que sucedía en la escuela y ver si algunos chicos le había sucedido lo mismo. Fue a la escuela a ver qué pasaba. Entró al taller como si nada y fue directo con el jefe de taller de la escuela. Golpeó la puerta de jefatura de taller

-Pasá, ¿que sucede?

-Tengo un problema

En ese instante dijo “si se lo digo no me creerá así que le mostraré”
-¿qué es lo que me mostrarás?

-Pasame tu lapicera,
Tomó la lapicera y no pasaba nada.

El jefe se reía.

De repente el chico se enojo e incineró la lapicera.

Ya sabía controlar su poder.

El jefe se quedo sin palabras, impactado, y dijo
“¿cómo es posible?”

El chico le mostró las escamas que le habían crecido en sus brazos.

El jefe le dijo
-¿puedo tocarlas?

Él dice que sí,y al instante el jefe se hizo cenizas como la lapicera, y atrás, sin darse cuenta, apareció su compañera que lo llamo para ver cómo estaba pero no había podido contestarle porque había rostizado el celular.

La miró fijamente y ella se fue corriendo muy asustada.

“¿Ahora que haré?, pensó ¿Irme y dejar esto así o hacer algo?” Estaba asustado y aterrorizado por lo que había hecho. Sentía culpa.

Entró otra vez a su casa y entrando vio a su compañera de taller sentada en el living hablando con sus padres. No sabía lo que estaban hablando pero se fue con cuidado, sin que se den cuenta a su cuarto enojado y a la vez con tristeza y culpa. Al abrir la puerta la rostizo. Sus padres y su compañera fueron rápidamente a ver qué pasaba, porque el estruendo había sido fuerte. Viendo al chico sus padres le dicen

-tranquilizate y el responde

-¡No me toquen por favor no quiero matarlos!

-¿qué pasa hijo?

-le dice su madre.y el chico explotando la pared con un golpe salió a la calle y se fue.

Se fue, dirigiéndose a donde no haga daño a nadie

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